La estructura del Sistema Educativo Mexicano tiene una gran relevancia puesto que a través de ella se han podido definir los principios y objetivos generales de la Educación Pública; así como sus leyes, programas, normas, el funcionamiento, la administración y la gestión de la misma. En cuanto a las leyes y otras normas fundamentales relativas a la Educación, se pueden destacar documentos legales como la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (artículo 3° y 31°), la Ley General de Educación, la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal o el Reglamento Interior de la SEP.

Cuando se habla de forma general del concepto de Educación en México, se hace alusión a todo un proceso continuo, complejo y también dinámico; puesto que integra toda una estructura, una organización y políticas que determinan sus funciones, objetivos y metas a lograr.

En materia de reglamentación constitucional y legislación educativa, los diversos planes y programas establecen objetivos y metas en relación a elevar la calidad de la Educación, de garantizar una educación más inclusiva y equitativa, que logre promover el aprendizaje para todos, contenidos, el uso de materiales y métodos educativos, instalaciones adecuadas y sobre todo docentes y directivos altamente capacitados.

De acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (2002), uno de los problemas de la Educación Básica es en relación a la cobertura, la calidad y la desigualdad; motivo por el cual, se ha reflexionado acerca del papel que tienen los actores del sistema educativo, docentes, directivos, autoridades educativas, padres de familia y diversas organizaciones en el surgimiento, persistencia y combate de éstos problemas.

En base al Informe 2019, emitido por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación en México (INEE), señalan grandes desafíos tanto en la cobertura, la permanencia escolar, como en los niveles de logros de los estudiantes; puesto que, se observa una desigualdad en los distintos tipos de servicios. Alrededor de 4.8 millones de niñas, niños y adolescentes (NNA), de entre los 3 y 17 años de edad no asisten a la escuela, resaltando que las tasas más altas de inasistencia se encuentran en preescolar y educación media superior. Al inicio del ciclo escolar 2016-2017, 152 mil alumnos de primaria, 355 mil de secundaria y 780 mil de media superior no continuaron con su educación.

Otro de los problemas educativos que se presentan en la actualidad, hacen referencia a la infraestructura escolar, los materiales y métodos educativos. Hablar de una educación de calidad, exige de espacios adecuados para que se favorezca el logro de los estudiantes. No obstante, datos arrojados por el Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (INIFED), mencionan que, en México, el 31% de las escuelas de educación básica presentan algún daño estructural, el 55% tiene carencias en cuanto a accesibilidad y el 63% no cuenta con servicios de Internet; sin contar particularmente que las escuelas que se encuentran ubicadas en zonas rurales tiene un alto rezago. Referente a los libros de textos, el INEE (2019), menciona que solo el 62% de los docentes y directores de primaria, el 71% de preescolar señalaron que todos sus estudiantes contaban con éstos mismos al inicio del ciclo escolar.

La calidad de los resultados educativos en relación a la evaluación y medición, también se ha convertido en uno de los problemas educativos más latentes en México; puesto que desafortunadamente no se han podido alcanzar las metas y se han obtenido datos muy alarmantes.

De acuerdo con el Plan Nacional para las Evaluaciones del Aprendizaje (PLANEA), se clasifica a los estudiantes evaluados en cuatro niveles de dominio: I (insuficiente), II (básico), III (satisfactorio) y IV (sobresaliente). En datos aportados por PLANEA (2018), los estudiantes de sexto grado de primaria obtuvieron en Lenguaje y Comunicación un 49% en el nivel I, un 33% en el nivel II, 15% en nivel III y solo un 3% en el nivel IV. Mientras que, en el área de Matemáticas, el 59% de los estudiantes se encuentra en el nivel I, 18% en el nivel II, 15% en nivel III y solo el 8% se encuentra ubicado en el nivel IV. Sin contar, además, que el financiamiento, la insuficiencia y asignación de recursos se han convertido también, en los principales problemas que ha tenido que afrontar el Sistema Educativo Mexicano.

Finalmente, los desafíos para una educación de calidad refieren a acciones verdaderamente aplicables, donde se vea reflejada la pertinencia, la innovación educativa, la organización, funcionamiento y seguimiento de las escuelas, la evaluación y rendición de cuentas, la transversalidad y reformulación de los contenidos y materiales educativos, el compromiso social, la profesionalización y actualización de todos los actores educativos,  el fomento del bienestar y el desarrollo integral bajo criterios reales de equidad, de inclusión y sensibilización que promuevan la permanencia y el reconocimiento a la diversidad.